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El taller Introducción a trayectorias de descarbonización, dentro del marco del proyecto Camino Hacia Carbono Neutral, que se llevó a cabo el pasado 26 y 27 de abril, tenía varios objetivos ambiciosos: explicar a profundidad qué significa una trayectoria de descarbonización, su importancia y el proceso para desarrollarla a nivel subnacional, dar a conocer la importancia de tener una visión a largo plazo y fomentar el apoyo para una participación en el proceso de desarrollo. No solo contamos con la asistencia de personas de estos sectores, sino que también fueron sentados los precedentes con las cuales estas trayectorias de descarbonización se podrían cumplir. Es decir, se tocaron los temas de cómo fortalecer los planes y las visiones de reducción de emisiones en el sector del transporte y la energía, y fueron indicados los requerimientos necesarios para construir narrativas locales para la creación de un modelo de economía productiva que tenga en cuenta la meta de emisiones cero para el año 2050.

Personalidades tan importantes en distintos sectores como el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Carlos Eduardo Correa, Olga Lucía Patín de la Procuraduría, Andrew Ford de la embajada del Reino Unido, Luis Camargo, presidente de OpEPA; distintos líderes ambientales como Juliana Villabona, Javier Mendoza o Valeria Correa, tuvieron la oportunidad de exponer la lectura sobre las trayectorias de descarbonización desde sus respectivos campos de trabajo. Así, temas como el estado del escenario internacional en materia de trayectorias de descarbonización, la necesidad de que sean trabajos articulados entre la voluntad política y la participación de las partes interesadas, fueron temas tratados y explicados a lo largo del taller.

Así, fue explicado a profundidad en qué consiste una trayectoria de descarbonización, así como los pasos a seguir necesarios para que esta se lleve a cabo de manera exitosa, y hubo un énfasis en decir que un desarrollo bajo en emisiones no es solamente reducir la cantidad de carbono en la atmosfera, sino que también se trata de desarrollar una aproximación integral al problema: planear un desarrollo económico compatible con el clima, donde se pueda integrar objetivos sociales, ambientales y económicos de desarrollo. En este orden de ideas se podría garantizar que sea una transición económica justa, y que la estrategia cumpla con los diferentes objetivos de todas las partes involucradas.

No solamente es importante que la trayectoria se lleve a cabo, sino también que existan objetivos a largo plazo concretos. Estos pueden ser variados, pues dependen de las características específicas de cada región. De esta manera, los objetivos pueden ser tan variados como sectorizar el territorio para su descarbonización, establecer planes de eficiencia energética, la disminución o prohibición total de la deforestación, y, sobre todo, la eliminación progresiva de tecnologías basadas en combustibles fósiles para un año determinado.

También se discutió, en un panel conformado por Ricardo Torres, el Subsecretario de Desarrollo del Estado de Querétaro en México, Sarah Arboleda de la Secretaría de Ambiente en Bogotá, y Luis Camargo de OpEPA, cómo fue la experiencia llevando a cabo un plan de descarbonización en México, que tuviera en cuenta una transición a un modelo económico productivo donde estuvieran contempladas metas no solo ambientales sino también sociales. De esta manera, sabiendo cuáles son los pasos a seguir, cuáles son los recursos que necesitamos y qué actores deberían estar involucrados, nos queda hacer el trabajo necesario para alcanzar la meta de tener cero emisiones netas en Colombia. El camino es largo, pero no imposible y, sobre todo, urgente para nuestra subsistencia en el planeta.

Al final, la experiencia que dejó el taller fue constructiva y colaborativa: una de las cosas más importante en este proceso, es necesario partir de un liderazgo político sólido y comprometido, pero también con el respaldo amplio de iniciativas ciudadanas locales que aporten desde las experiencias comunitarias. Es decir, una trayectoria efectiva se puede lograr de manera exitosa en la medida en que sea colaborativa, amplia y que tenga una mirada estructural sobre el desarrollo económico en cada región o territorio.