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Aeropuertos, aerolíneas y fabricantes de aviones realizan acciones para transitar hacia un sector bajo en carbono. Redes de iluminación y sistemas de climatización ahorradores, motores eléctricos y aviones propulsados por hidrógeno están posicionándose entre los planes hacia la carbono neutralidad en los cielos.

La transición hacia una industria aeronáutica con bajas emisiones de gases efecto invernadero es un hecho. Las empresas encargadas de prestar el servicio de transporte en los cielos, al igual que las que dotan de aviones e insumos al sector, se unen al compromiso de reducir su huella de carbono, ya que estas contribuyen alrededor del 2% de las emisiones mundiales, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, llegando a ser uno de los medios más contaminantes por viaje. 

El Aeropuerto el Dorado de Bogotá es una de estas. A mediados del mes de agosto decidieron adquirir un sistema de iluminación inteligente que representa el 65% del ahorro de consumo eléctrico, teniendo en cuenta que el 60% de su huella de carbono se debe al consumo de electricidad, el uso de climatización y la iluminación. 

El Aeropuerto tuvo la iniciativa de instalar 8.942 luminarias impresas en 3D y hechas en policarbonato al 100%. Esta tecnología tiene una huella de carbono 47% menos a la fabricada en metal que tenían anteriormente, además, reduce el suministro de materiales, y el gasto de combustible en transporte. También garantizan el consumo y la producción responsable de los productos que adquieren, ya que se pueden reimprimir, renovar, reusar y reciclar, y aportan también a la economía circular. Estos esfuerzos fueron reconocidos con la máxima calificación LEED platino versión 4.1 en operación y mantenimiento del Consejo de Construcción Verde de Estados Unidos.

Otra empresa comprometida con la visión de descarbonización en este sector es Airbus, fabricante de aviones europeos, que está poniendo en marcha  proyectos para presentar el primer avión comercial con cero emisiones para 2025, y así alcanzar su objetivo de reducción de emisiones para 2035, gracias al uso del hidrógeno como fuente de energía primaria para los motores de las aeronaves. Este elemento químico al ser utilizado como combustible produce vapor de agua, en lugar de dióxido de carbono generado por la combustión del queroseno convencional. 

No obstante, el hidrógeno ha tenido varias críticas, ya que a pesar de ser uno de los elementos más abundantes del universo, su obtención es muy compleja, y sus diferentes formas de producción entran en debate. Desde unas más sostenibles, pero costosas, como a través de las energías renovables, a otras menos sostenibles como la electrólisis, en las que se descomponen las moléculas de agua en oxígeno e hidrógeno, y se suele realizar con fuentes no renovables, por lo que siguen requiriendo en su mayoría de combustibles fósiles.

Airbus igualmente ha servido de inspiración para que aerolíneas multinacionales como LATAM Airlines adquiriera en este mes, 28 aviones A320NEO adicionales. Esta nueva adquisición representa motores más eficientes y su tecnología reduce el 50% de las emisiones de NO2 y el 50% de la huella acústica, e incorpora la más moderna tecnología, incluyendo motores de nueva generación y ‘Sharklets’ en sus alas, que juntos entregan más del 15% de ahorro de combustible.

Los aviones de carga también transitan hacia formas de transporte más limpias. El  Grupo Deutsche Post DHL, una de las empresas de paquetería más importante a nivel mundial, tiene como objetivo la descarbonización de sus operaciones como uno de los pilares principales del nuevo plan de sostenibilidad. Esto lo llevan a cabo desde el presente año, convirtiéndose en la primera compañía en encargar aviones 100% eléctricos para sus operaciones, los Alice eCargo.

El avión Alice puede ser volado por un solo piloto y puede transportar 1.250 kilogramos. La aeronave se acopla muy bien a las rutas alimentadoras de carga y requiere menos inversión en infraestructura de estación. Además la batería del avión Alice representa un ahorro en términos de entrega, puesto que pueden cargarse mientras se realizan las operaciones de carga y descarga, lo que garantiza unos tiempos de respuesta mucho más rápidos para DHL Express. Las aeronaves pueden cargar, con los mismos estándares de seguridad, una cantidad de energía equivalente a la que llevan ahora, lo que les permite seguir cubriendo grandes distancias.

Igualmente, los esfuerzos del Reino Unido para financiar proyectos de descarbonización representan un gran aporte a la meta de cero emisiones de carbono para 2050. Cuatro de estos proyectos de descarbonización de la aviación son respaldados por British Airways. La aerolínea busca transformar más de medio millón de toneladas por año de desechos domésticos y comerciales en 80 millones de litros de SAF y nafta de combustión más limpia, junto con la empresa de tecnología Velocys, por medio de la construcción de una planta comercial de residuos a SAF en Immingham, Lincolnshire.

British Airways también está trabajando en otros dos proyectos de descarbonización con LanzaTech y LanzaJet que implican capturar dióxido de carbono de la atmósfera y convertirlo en SAF, al igual que crear una planta de SAF en Port Talbot, Gales del Sur, que produciría SAF a partir de desechos y gases industriales, para soportar trabajos importantes en el área.

Todos estos esfuerzos vienen tomando lugar en la industria de aviación desde hace varios años, para lograr cielos limpios de carbono hacia 2050. En 2017, la aerolínea china Hainan realizó su primer vuelo utilizando bioqueroseno o biojet elaborado con aceite de cocina reciclado entre Pekín y Chicago. Igualmente empresas aéreas como Air France, Iberia o KLM llevan tiempo haciendo pruebas con combustibles sostenibles. La empresa neerlandesa KLM realizó a comienzos de este año el primer vuelo comercial propulsado con queroseno sintético o e-jet. Estos combustibles pueden reducir entre un 65 % y un 100 % las emisiones del combustible convencional.

En Colombia igualmente desde el año 2017 se vienen desarrollando procesos de modernización de sus flotas de aviones por medio de la utilización de equipos que reducen las emisiones de CO₂, el consumo de combustible y las huellas de ruido. Este es el caso de Avianca la cual maneja un modelo de Airbus 321 NEO que reduce el 50% de la huella acústica y logran 5.000 toneladas menos de emisiones anuales de CO₂ por avión y una reducción del 15% y 20% en consumo de combustible. Igualmente Viva Colombia cuenta con aviones modelo Airbus 320 NEO los cuales proporcionan un ahorro de 15% en combustible, 14% en costos operativos y 5% en mantenimiento, lo que también representa un ahorro para los usuarios. 

Si bien las acciones para lograr cielos despejados de CO₂ son cada vez mayores, aún faltan sumar más compromisos. De acuerdo con el último reporte de sostenibilidad de Boeing, cada avión comercial entregado por ellos durante 2020 emitirá un promedio de 1 millón de toneladas de dióxido de carbono durante su vida útil. Es decir, aún existen aviones que están emitiendo grandes cantidades de gases efecto invernadero, a pesar de los nuevos planes en marcha del uso de combustibles limpios. 

A esto se le suma la responsabilidad compartida de los usuarios o dueños de aviones privados. De acuerdo a un informe realizado por Transport & Environment, solo el 1% de los habitantes del mundo causa el 50% de las emisiones de la aviación mundial, y como si fuera poco, las emisiones de CO₂ de un vuelo privado de cuatro horas equivalen al total de emisiones de una persona durante un año. Estos vuelos privados, por término medio, representan 10 veces más de emisiones en carbono que las aeronaves de pasajeros, y 50 veces más contaminantes que los trenes. 

Es preciso concluir, que el camino hacia el carbono neutral en los cielos es una responsabilidad de todos. Los esfuerzos del sector del transporte aéreo son importantes para mitigar la huella de carbono y alcanzar los objetivos de emisiones cero para el 2050. La tecnología avanza y cada vez son más eficientes y sostenibles los procesos dentro de la industria aeronáutica. En donde finalmente, la decisión de tomar un vuelo transatlántico para hacer sus viajes de negocios o tomar sus vacaciones de verano será ecológicamente responsable y sin remordimientos.