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El pasado jueves 16 de agosto el proyecto Camino Hacia Carbono Neutral contó con dos invitados excepcionales de grandes motivaciones y experiencias en el campo del clima. Francisco Vera, el líder climático de corta edad, pero de mayúsculas reflexiones, acompañó en una tertulia inspiradora a la Directora del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, IDEAM, Yolanda González. La conversación fue moderada por la bióloga cofundadora de OpEPA, y miembro del proyecto, Catalina Saravia.

El diálogo intergeneracional de saberes hizo reflexionar a sus asistentes sobre la forma en la que se entiende el clima y sobre cómo se ha concebido con el paso de las generaciones. Catalina Saravia, moderadora de la conversación, trajo a colación aquellos recuerdos que motivaron, a la primera mujer directora del instituto más importante sobre estudios del clima en el país, a interesarse por la meteorología. 

Yolanda González cuenta que desde pequeña tuvo un acercamiento con el clima y por sus orígenes campesinos, siempre estaba pendiente si llovía, si hacía sol, y cómo cambiaba el día. También mencionó a Pablo Leyva, exdirector del IDEAM, quien la motivó a estudiar meteorología y ahondar en la investigación del tema. 

Francisco Vera, por su parte, mencionó que su conexión con el clima se debe a su lugar de procedencia. “Crecí en un pueblito, en Villeta, Cundinamarca. Cuando me levanto escucho el río, los patos, veo crecer la yuca, los cultivos, los plátanos, y eso es lo que me ha motivado a vincularme en la acción climática, además de mi familia, mi gran inspiración”. 

Catalina Saravia, por su parte, evocó su época escolar, cuando sus maestras y maestros le enseñaron que el planeta estaba conformado por diferentes capas: “la hidrósfera, el agua continental líquida y el océano, la biósfera, los organismos vivos, la litósfera, el suelo o capa superficial sólida de la Tierra, la criósfera, los hielos y el permafrost, y la atmósfera, la capa de gas que asociaban más con el clima”. Sin embargo, Catalina contaba que esas capas fueron explicadas como entes separados, sin relación alguna, y no como un todo con sus interconexiones e interdependencias. Yolanda González mencionó que es importante repensar esa forma en la que se viene enseñando el sistema climático en algunos colegios del país. “Desde el Instituto nos hemos planteado tener un diálogo con el sistema educativo para cambiar la forma en la que se enseña el clima”. 

Yolanda hizo referencia a las distintas concepciones que se deben tener en cuenta a la hora de referirse al clima y evitar las confusiones. “Cuando hablamos del estado del tiempo nos referimos a un día y lugar específico, y a un tiempo determinado, mientras que cuando hablamos del clima nos referimos a periodos más largos, a meses por ejemplo. Ya cuando hacemos referencia a cambio climático estamos abordando periodos aún más amplios, en donde se analiza la manera en que se comporta el fenómeno incluso en décadas”, explicó la Directora del IDEAM.  

Yolanda también explicó de una manera muy didáctica los factores naturales que afectan al clima en la Tierra. “Imaginemos al planeta. Tiene el polo norte, el polo sur, un cinturón gigante que es el Ecuador, y hay dos líneas que son el trópico de Cáncer y el de Capricornio, y también los pisos térmicos. Entre esas líneas de trópicos de Cáncer y Capricornio está la zona tropical. Entre más cerca estemos de esa zona, del Ecuador, el clima será más cálido. También depende de qué tan cerca estemos de la luna o del sol y también depende del océano”. 

La responsabilidad que igualmente se tiene como seres humanos en la alteración del sistema climático fue recordada por Francisco Vera: “somos seres vivos y estamos siendo parte del sistema. Debemos devolverle a la madre Tierra todo lo que nos da como forma de gratitud. Lo que pasa con el clima nos afecta la salud, el acceso al agua, nuestros derechos humanos, la estabilidad política, económica. Como dijo el IPCC, un solo grado es algo que puede cambiar el mundo, porque él no conoce de fronteras”. 

Yolanda también afirmó que las actividades humanas están alterando el clima, y que los escenarios pueden cambiar si el humano cambia su modo de vida. “Las alteraciones en el sistema climático las estamos viendo en las modificaciones de los patrones de los fenómenos de la Niña y del Niño”. Es notable que el aumento o reducción de las precipitaciones no es la misma y los periodos son más intensos, alterándose la variabilidad climática.

Ante este panorama, todos los ecosistemas son importantes para afrontar los cambios en el clima y aumentar la resiliencia. “Se necesitan zonas desérticas, áridas, zonas húmedas, selvas, bosques andinos, altas montañas, páramos, glaciares, porque todos hacen parte del equilibrio” enfatizó Yolanda González. 

No hay dudas. La humanidad no solo ha cambiado la forma en la que se concibe el clima, sino también el mismo sistema climático. Ahora más que nunca se debe transformar esa vulnerabilidad en resiliencia para afrontar los eventos extremos. 

Francisco enfatizó en el “privilegio que se tiene de vivir en el planeta Tierra y en Colombia por ser un país biodiverso”. Esa misma satisfacción de un niño que actúa con la esperanza activa para un mejor presente y futuro la deben mantener los adultos y transitar a modelos económicos más sostenibles y carbono neutral. 

Catalina también expresó que “cuando amamos lo que tenemos, y sabemos la riqueza que tenemos, la valoramos”. Yolanda finalmente reflexionó sobre la necesidad de ser “conscientes de la responsabilidad que tenemos con este país y con el planeta”. 

Un clima equilibrado hace que el ciclo de cada organismo no se perturbe y no afecte al sistema. “El clima está relacionado con la felicidad e influye en el estado de ánimo de todos los seres vivos” afirmó Francisco.