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El Grupo de Trabajo I del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó el 9 de agosto de 2021 la primera entrega del Sexto Informe de Evaluación del IPCC (AR6), Climate Change 2021: the Physical Science Basis, y deja impresiones que convocan a metas más ambiciosas. 

Este lunes fue presentado el sexto Informe del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático y bastaron menos de 24 horas para que le diera la vuelta al mundo. No es para menos, el IPCC afirma que no hay vuelta atrás para algunos cambios en el sistema, como el aumento del nivel del mar. Los resultados amenazan con inundaciones a millones de personas que viven en las zonas costeras hacia el 2100, y las temperaturas alcanzarían 1.5C por encima de los niveles de 1850-1900 en menos de 20 años.

Sin embargo, luego de lanzarnos fuera del barco nos tira un anzuelo, el IPCC dice que hay cambios que se pueden ralentizar y otros pueden detenerse si se limita el calentamiento, es decir, si se reducen las emisiones ahora, y a gran escala. Como si cerráramos todas las chimeneas de las industrias al mismo tiempo y cambiáramos nuestro modelo de transporte a unos con baja o nula huella de carbono.  

Asimismo, las conclusiones del sexto Informe del IPCC reafirman lo que han venido contando los científicos por décadas: los cambios en el clima se intensifican por encima de los niveles naturales; y son las actividades humanas las que provocan esa alteración en la variabilidad climática, que se plasma en eventos extremos del clima, olas de calor, lluvias torrenciales o sequías que degradan los suelos. A su vez estos cambios no afectan a todos las regiones por igual, tanto por motivos sociales como geográficos. 

En Colombia el 100% de los municipios tienen algún grado de riesgo por cambio climático. Esto representa reducción de la producción de alimento, derretimiento de nevados y glaciares, mayor calor en áreas urbanas, pérdida de fuentes de agua, incremento de deslizamientos e inundaciones,  pérdida de infraestructura, impacto en la economía y competitividad regional, esto de acuerdo con la Tercera Comunicación Nacional de Cambio Climático. 

El IPCC enciende las alarmas, pero a su vez nos invita a detenernos, a analizar el informe y a acelerar las soluciones entre gobiernos, empresas y sociedad civil para afrontar la crisis. Faltando solo tres meses para la COP 26 en Glasgow, el informe aporta a los gobiernos una nueva actualización del cambio climático que se traduce en un llamado a la acción con el fin de ajustar sus objetivos a unos más ambiciosos, que generen prontos resultados, y sobre todo a repensar la forma en la que se han venido llevando a cabo los acuerdos climáticos desde el quinto informe del IPCC en el 2014. 

Las conclusiones apremiantes del IPCC exige la delimitación de acciones. Las metas hacia el 2050 se reducen 10 años menos, y el 2040 termina siendo la visión para alcanzar una neutralidad de carbono. Requiriendo que las emisiones de CO₂ disminuyan a la mitad para el 2030, ya que de otra manera se sobrepasaría el umbral de 1.5C para finales de siglo. 

El Proyecto Camino Hacia el Carbono Neutral Visiones para el 2050 acoge el llamado del IPCC a tomar acciones más prontas, y alienta a consolidar esfuerzos con límites de tiempo más cercanos. Construir visiones de reducción de emisiones en transporte y energía es necesario para incentivar la movilización y el compromiso de los sectores, con acciones hacia una economía baja en carbono en un país como Colombia, en donde los módulos AFOLU y energía aportan las mayores emisiones de gases efecto invernadero, y el sector transporte un 11%. 

Siendo así, los esfuerzos por reducir estos gases, como el carbono y el metano, procedentes de la industria del petróleo, el gas, el transporte, la agricultura y la ganadería, podría ser una gran victoria a corto plazo. Considerando que el metano ha aportado 0.3C de los 1.1C que han calentado el planeta, y que este, a pesar de su corta duración en la atmósfera, atrapa mayor calor y se descompone en agua, y en CO₂ el cual se demora en degradar más de 100 años.

Las declaraciones del informe del IPCC comunican ese mensaje de urgencia y de pronta acción, y a pesar de que las visiones de trayectorias de descarbonización en Colombia son construidas a largo plazo, son esos cambios de pensamiento hacia el futuro los que trazan los esfuerzos del presente.